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El
vértigo y el mareo se presentan con frecuencia
como manifestaciones de desequilibrio corporal. Vértigo
es la sensación de giro de los objetos o del
entorno espacial alrededor de la persona o de que
la persona gira alrededor de los objetos. Mareo es
la sensación de desequilibrio corporal, con
desviación del cuerpo al caminar, sensación
de desplazarse en altos y en bajos, estar flotando
o sentir que el peso de la cabeza es mayor al habitual
y cuesta que el cuello la sostenga. Se pueden acompañar
de náuseas e incluso de vómitos.
Vértigo
y mareo revelan la existencia de alteraciones en los
receptores del equilibrio ubicados en el oído
interno; en el nervio del equilibrio, que conduce
esta información; por el conducto auditivo
interno; en el tronco del cerebro en el cual existen
estaciones de procesamiento y de relevo de la información
que llega desde el oído interno o incluso en
la corteza cerebral, en las regiones especializadas
para la percepción espacial.
El
origen de estas alteraciones puede ser producido por
afecciones virales, bacterianas, traumáticas,
de disminución del riego sanguíneo arterial
y arteriolar (trombosis o crisis isquémica
transitoria),enfermedades degenerativas crónicas
como Esclerosis Múltiple, tumores del tronco
cerebral o del nervio del equilibrio, efecto indeseado
de antibióticos como gentamicina, estreptomicina,
kanamicina. Existe además una demostrada tendencia
hereditaria.
Los
receptores del equilibrio se encuentran en el oído
interno, junto a los receptores de la audición.
Son células especializadas en percibir la fuerza
de gravedad y las aceleraciones lineales del cuerpo,
al caminar, correr, saltar, tanto en el plano horizontal
como en el vertical. La existencia simultánea
de alteraciones en los receptores auditivos produce
sensación de oído tapado, disminución
de la agudeza auditiva y ruidos de tono agudo o grave
llamados “tinnitus”. Si los síntomas
anteriormente citados acompañan al vértigo
y/o mareo, la lesión compromete la información
del equilibrio y la audición, siendo los cuadros
clínicos más frecuentes la Enfermedad
de Meniére y la Parálisis Súbita
Cocleo-vestibular Periférica.
El
adecuado examen clínico y los estudios complementarios
del funcionamiento vestibular y auditivo, asociados
a exámenes de Imagenología (Tomografía
Axial Computada y Resonancia Nuclear Magnética
de oídos, conductos auditivos, tronco cerebral
y cerebro) son de alta eficiencia para realizar el
diagnóstico. El tratamiento puede ser medicamentoso,
kinésico, reposición de las estructuras
llamadas otolitos del oído interno, estimulaciones
en la silla rotatoria para producir la denominada
habituación vestibular y la estimulación
en ambientes virtuales que simulan la realidad y desplazamientos
habituales de la persona.
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